La facturación en papel o en hoja de cálculo tiene los días contados. La normativa exige programas que impidan alterar registros y que puedan remitir la información a la Administración.
Qué cambia en la práctica
Cada factura queda encadenada y firmada, con un registro que no se puede modificar sin dejar rastro. En muchos programas se incorpora además un código que permite verificar la factura, y la posibilidad de enviar los registros de forma automática.
Cómo elegir programa sin equivocarse
Más caro no significa mejor: importa que encaje con su volumen y su forma de trabajar.
- Que el fabricante declare expresamente el cumplimiento de la normativa.
- Que permita exportar sus datos si algún día cambia de herramienta.
- Que su asesoría pueda acceder a la información sin pedirle envíos manuales.
Ayudas disponibles
Programas como el Kit Digital y las convocatorias autonómicas pueden financiar parte del software y de la implantación, con requisitos de plantilla y plazos de justificación que conviene revisar antes de contratar nada.
Cambiar de sistema con margen permite migrar su histórico y formar al equipo con calma. Hacerlo el mes del plazo suele significar empezar de cero.
